A finales de la década de 1920, en el magazineThe
New Yorker, plantearon un nuevo modelo de publicación
en el que integraron, al artículo periodístico, el humor, a través del aporte
sutil de la línea y el dibujo. La propuesta fue un éxito. Siempre resultó
imposible calcular el número de lectores que miraban primero los dibujos, para
luego ingresar a la lectura de las notas. La necesidad de la ilustración en
revistas de gran tiraje, permitió que el trabajo gráfico, o el dibujo humorístico,
pasaran a formar parte de la función periodística tradicional. Esto llevó a los
dibujantes de periódicos a explorar terrenos insospechados de su imaginación.