Yoshiyuki Iwase nació en 1904 en Onjuku, un pueblo de pescadores en la prefectura de Chiba, cuando la fotografía aún era un invento reciente, una especie de modernidad al alcance de muy pocos.
Por eso, su fotografía pertenece a la de ese selecto grupo de personas que crecieron sin imágenes en su casa pero que, rápidamente, se dedicaron a crear su propio imaginario, rompiendo moldes tanto en el arte que iniciaron como en las costumbres de sus sociedades de origen.
